domingo, 28 de mayo de 2017

Los tránsitos

Los tránsitos son los aspectos que los planetas en movimiento van formando a lo largo de nuestra vida con los planetas fijos de la carta natal.

El estudio de los tránsitos es la principal técnica de predicción en astrología.  Anuncian acontecimientos externos que en principio deberían servirnos para desarrollar lo que en potencia indica nuestro tema natal.  Unas veces las vivencias serán positivas y recibiremos ayudas del exterior (aspectos fluidos) y otras nos lo pondrán difícil para que aprendamos a superar las pruebas (aspectos difíciles).  Cuando ocurren cosas dramáticas o terribles quizás nos estén indicando una muy mala gestión de nuestro potencial o quizás haya que buscar una razón kármica para encontrar una explicación. 
Los planetas en tránsito se corporizan en personas o acontecimientos con las cualidades y características de su estado en tránsito (signo y aspectos en tránsito), y su influencia se manifiesta en la casa por la que transita y en los planetas y casas a los que aspecta.

La vida de una persona es una novela entera, y los tránsitos de un determinado período pueden considerarse como los capítulos de esa historia.  El personaje principal es la persona, y toda la historia tiene un inicio, una trama y un desenlace.  Habría que estudiar los tránsitos en el tiempo y seguirlos en relación con el pasado y la historia de cada uno, no se deben aislar en un momento determinado.


INTERPRETACIÓN DE LOS TRÁNSITOS

Una de las mayores dificultades de interpretación de los tránsitos es su simultaneidad, ya que un mismo punto recibe las influencias de varios tránsitos a la vez.  Hay que tener en cuenta los aspectos concomitantes a un punto.  No todos los planetas en tránsito tienen el mismo efecto en la vida, siendo el resultado de los planetas rápidos más efímero, aunque pueda resultar importante o crucial, y el de los planetas lentos más prolongado en el tiempo. 
Los planetas lentos tardan más en transitar un punto y suelen tener una influencia mayor o más dilatada en la vida: una conjunción de Júpiter transitando a la Luna se encuadraría dentro de una conjunción de Saturno transitando a la Luna, si ambos planetas mayores transitaran esa luminaria al mismo tiempo.

El orbe de los aspectos en tránsito es el mismo que para los aspectos natales, pero en los tránsitos están muy supeditados a los planetas de los que se trata, ya que una cuadratura de Urano tardará más en pasar que una conjunción de Júpiter, aunque el orbe de este último aspecto sea mayor que el de aquel. Los efectos de los tránsitos a un punto se van desarrollando progresivamente, antes de ser exactos se van notando, cuando son exactos culminan, y luego se van diluyendo y viendo los resultados.

Un planeta o punto transitado suele tener varias influencias a un mismo tiempo, y hay que enlazar todas para interpretar lo que puede ocurrir en esa esfera. Una conjunción de Júpiter en tránsito con la Luna natal, en sí misma benéfica, puede resultar magnificada por un trígono simultáneo de Marte a la Luna, o afligida por una cuadratura simultánea de Marte.  Por esto, una conjunción de Júpiter con la Luna no siempre tiene el mismo significado en diferentes épocas de la vida: es la diferencia entre un período magnífico o un período “bueno pero no del todo”.  Por el contrario, si la Luna recibe una cuadratura en tránsito de Saturno, pero también un trígono de Júpiter, el efecto será menos perturbador.

Los tránsitos de los planetas rápidos (Luna, Mercurio, Sol, Venus, y en cierta medida Marte y Ceres) tienen una duración menor, en función de su velocidad de desplazamiento por el espacio.
Para que los aspectos de uno de estos planetas en tránsito tengan cierta importancia tienen que tocar un punto que esté siendo afectado en tránsito también por un planeta más lento.  Entonces poseen un efecto desencadenante, indicando el punto de consumación de ese otro tránsito más prolongado: la influencia de un tránsito de Urano a cualquier punto de la carta se hará sentir de manera especial cuando uno de los planetas más veloces haga contacto con ese punto o con el mismo Urano en tránsito; ese planeta actuará como desencadenante de la influencia de Urano.  Los planetas más lentos indican hechos que van a ocurrir, pero que necesitan un proceso lento, los planetas rápidos precisan el suceso dentro de una semana, un día o una hora.
Tienen importancia en acontecimientos de breve duración encuadrados en un procesos más largos, como una competición, prueba o examen, cuyo resultado puede venir definido por un buen aspecto o uno malo que haga la Luna en tránsito en ese momento. Los tránsitos de Marte indican la semana del acontecimiento, los del Sol, Mercurio y Venus, el margen de 1 o 2 días, y los de la Luna permite aproximar la hora.

Los tránsitos de los planetas menores por las casas indican pequeños acontecimientos relacionados con el significado del sector y según el simbolismo del planeta. Pero cuando afectan a un planeta que no está siendo tocado por ningún otro planeta en tránsito, anuncia acontecimientos transitorios y temporales sin demasiada incidencia en el sujeto, no afectándole profunda ni personalmente, definiendo simples anécdotas.  Hacen referencia a las pequeñas luchas de la vida diaria y las relaciones entre humanos: sus efectos son de 2-3 (según el aspecto y el orbe) días para el Sol, Mercurio y Venus (a no ser que estén retrógrados), y el mismo día o el siguiente para la Luna.
Los tránsitos del Sol, Mercurio y Venus se reproducen sobre los mismos puntos y con la misma duración cada año (un poco más con Mercurio y Venus cuando se ponen retrógrados) y más o menos en las mismas fechas.  Se refieren a acontecimientos cíclicos anuales, y explican que en la vida de cada individuo haya acontecimientos de similar naturaleza en la misma época del año.  Estos acontecimientos son diferentes en importancia, intensidad y calidad por los aspectos mundiales (en tránsito) que esos planetas reciban a su vez en cada momento.
Se tienen en cuenta sobre todo las conjunciones, ya que es el momento más importante del año, cuando despertará toda la configuración relativa al planeta o punto sensible que toque.  Como van a recorrer toda la carta, el resto de los aspectos mayores marcarán puntos importantes de ese año.
Los tránsitos de la Luna son similares, pero se refieren a acontecimientos cíclicos mensuales.

Los tránsitos de Marte, Ceres y los planetas mayores (Júpiter, Saturno, Quirón, Urano, Neptuno y Plutón) ejercen influencias más importantes y determinan los acontecimientos más señalados de la existencia.  Al ser más escasos y más dilatados en el tiempo(meses o años) los aspectos que forman con los planetas radicales (según el orbe y el aspecto), más se recuerdan o más influyen en la vida. Los tránsitos de Marte y Ceres están a caballo entre los mayores y los menores, tienen cierta importancia, pero no marcan tanto como los de los planetas mayores.

Los planetas lentos (Júpiter, Saturno, Quirón, Urano, Neptuno y Plutón) tardan años en recorrer una casa, por lo que su influencia se hace sentir solapadamente a lo largo de ese tiempo.  Sus mayores efectos se notan especialmente cuando penetran en un sector, cuando hacen conjunción con un planeta natal situado en ella, cuando hagan aspecto con el regente de la misma, cuando hagan el aspecto exacto con cualquier otro planeta natal o cuando otro planeta en tránsito haga aspecto con él. 
Los buenos aspectos de los planetas menores junto a buenos aspectos de planetas mayores indican los grandes períodos afortunados de la existencia, refuerzan la suerte y acentúan las experiencias más felices.  Durante los malos aspectos de planetas mayores, indican momentos de calma, de tregua, de mejoría pasajera, ayudas benévolas o simpatías consoladoras.

También son hechos notables los tránsitos retrógrados de los planetas, incluidos los de Mercurio y Venus, ya que también se prolongan en el tiempo y pasan tres veces por el mismo punto.

Las casas ocupadas por los planetas serán las esferas vitales donde se van a centrar las experiencias. Es importante ver si hay algún emplazamiento en un signo o casa vacíos natalmente, ya que indicaría un período en que se activarían esas esferas.
La influencia de un tránsito se hace sentir en una casa especialmente cuando entra o cuando sale de ella.  Cuando penetra algo nuevo sucede en ese sector, cuando sale algo se acaba, se consolida o se zanja (“cuando una puerta se cierra otra se abre”).
Pero para determinar el resultado de un acontecimiento (por ejemplo, una relación cuando un planeta transita por VII o por VIII), hay que observar los aspectos que ese planeta va a ir haciendo con los planetas natales a través de su paso por esa casa.  Si forma muchos aspectos tensos puede ser que la relación no vaya muy bien e incluso que acabe cuando el planeta salga de ese sector, sobre todo si el último aspecto que hace antes de abandonarlo es difícil.  Si forma aspectos fluidos, la relación será muy buena, perdurará o progresará. Aunque lo normal es que se produzcan aspectos de ambas clases, y que las relaciones pasen por distintas fases.  Es especialmente significativo el aspecto que forme con el regente de la casa por la que transita, que marcará un punto crítico o importante en el desarrollo del acontecimiento.
Las casas afectadas por un tránsito son: el ámbito relacionado con el sector por donde transita un planeta, aquellas donde se encuentran los planetas natales con los que entra en contacto y las casas que rigen estos planetas. Es una cadena: algo se manifiesta en la casa del planeta en tránsito que afecta o repercute a las casas de los planetas que aspecta, y que, a su vez, tiene consecuencias en las casas que rigen esos planetas, especialmente si está vacía. El tipo de aspecto que haga con cada planeta es la forma en que repercute en cada sector de la vida.

El planeta en tránsito dice qué va a ocurrir, la experiencia que se va a vivir, mientras que el planeta transitado dice para qué, es decir, la función que esa experiencia nos va a ayudar a desarrollar.  El aspecto indica cómo se va a vivir esa experiencia y cómo hay que encararla.

Son especialmente importantes los tránsitos a los planetas y puntos más importantes de la carta: al Sol, a la Luna, al ASC, al planeta dominante, al planeta angular, a los regentes del mes, día y hora planetarias...  Los tránsitos a los puntos sensibles indican fuerzas que van a influir poderosamente en la vida, haciendo que tengamos que adaptarnos a ellas.


Cuando un planeta natal o un sector no recibe ningún tránsito, hay un período de vacío de experiencias en ese terreno, nada se mueve, ni para bien ni para mal, el planeta y el sector están “en paro”.  Pero los planetas rápidos siempre forman algún aspecto durante unos días con todos los planetas natales a lo largo del año, y con la Luna todos los meses, aunque sus influencias sean muy tenues.

Los planetas en la carta compuesta

En sinastría los interaspectos son importantes, pero los planetas no se pueden desligar de las cartas natales.  Para estudiar los planetas en sinastría hay que estudiar las cartas natales, pero circunscribir su importancia y su manifestación en la relación con una persona porque realiza ciertos aspectos con los planetas de su horóscopo.
Sin embargo, los planetas en la carta compuesta tienen una significación especial. Cuando un planeta es angular en una carta compuesta nos está indicando una faceta importante entre dos personas, desvelando el tipo de relación que les une.

LUNA


En la carta compuesta indica que hay un reconocimiento mutuo, como si ya hubieran estado juntos en una vida o momento anterior y se volvieran a encontrar. Apunta hacia una relación de convivencia, familiaridad o intimidad, con vínculos muy próximos. Es uno de los indicativos de matrimonio. 

La Luna bien aspectada ayuda a crear un buen entendimiento, comprensión e intimidad, la personas se sienten cercanas y a gusto juntas. Hay una buena comunicación emocional, y una buena relación cotidiana y de convivencia. Suelen caerse bien nada más conocerse. Es una de las mejores conexiones en cuanto a compatibilidad se refiere, ya que ayudan a la armonía en la convivencia, estar juntos y convivir les resulta fácil y agradable.

La Luna mal aspectada en posición exaltada puede indicar una relación demasiado sofocante, pecando de un exceso de proximidad e intimidad 
En posición debilitada puede indicar una falta de armonía emocional y roces en la convivencia.

MERCURIO

En la carta compuesta es indicativo de una relación de compañerismo, amistad o acercamiento.  Es propio de relaciones fraternales, de compañeros o amistosas.

Bien aspectado indica una relación en la que prima la buena amistad, cuyos miembros mantienen una buena comunicación y siempre tienen de qué hablar. 

Mal aspectado y en posición exaltada indica un exceso de parloteo o charlatanería, discusiones sin buenos razonamientos que no llevan a ninguna parte.
En posición debilitada indica una mala comunicación, evitando las conversaciones por no tener mucho que decirse.

VENUS


En la carta compuesta indica atracción o vínculo amoroso, es habitual en el “amor a primera vista” o los romances.

Venus bien aspectado es indicativo de buena armonía, las personas lo pasan bien juntos, pueden compartir entretenimientos y divertirse porque tienen gustos compatibles o análogos en adornos, arte, cocina, música... Les resulta agradable verse y encontrarse. Ayuda a la amistad, el aprecio y el entendimiento. Las personas se gustan, encajan y disfrutan estando juntas. Es un buen cimiento para la relación y para solventar problemas que se puedan tener en otros campos.

Venus mal aspectado  en posición exaltada puede la atracción puede ser excesiva, dando relaciones marcadas por los celos y la posesión. 
En posición debilitada la atracción no se acompaña de sentimiento de cercanía y de la capacidad para compartir el tiempo en armonía, sino que demasiado tiempo juntos conduce al aburrimiento.

MARTE


En la carta compuesta indica una relación en la que dos personas trabajan o se mueven juntas. Es un aspecto para poner en marcha un negocio o cualquier otro proyecto en que ambos participen.

Marte bien aspectado indica entusiasmo y vitalidad para poner en marcha un proyecto y hacerlos fructificar.  Cada uno realiza bien su trabajo y apoya al otro.  Da energía, impulso y ganas de hacer o poner en marcha cosas juntos. Se refuerzan para luchar y avanzar en la vida.

Marte mal aspectado en posición exaltada es índice de competitividad entre ambos, de lucha por el mismo objetivo pero no en común, sino cada uno por su lado, disensiones y peleas.
Si está debilitado indica hostilidad que resta energías. No pueden hacer nada juntos porque se impiden la realización y el avance cuando lo intentan.

CERES

En la carta compuesta es indicativo de una relación entre personas que mantienen una relación de aprendizaje para la vida.  Es propio de relaciones de enseñanzas técnicas.

Bien aspectado indica una relación fructífera, en la que tanto profesor como alumno se valoran y lleva a buen término el curso.

Mal aspectado y en posición exaltada indica unos métodos demasiado duros o incomprensibles para llevar a buen término lo que se pretende transmitir, se hace imposible estar a la altura.
En posición debilitada indica unos métodos inadecuados o ineficaces que llevan al fracaso de las lecciones y la transmisión de aprendizaje.

JÚPITER


En la carta compuesta es significante de una relación que fomenta el crecimiento, ofrece nuevas perspectivas de vida, indicando prosperidad y expansión.  Es indicativo de relaciones de enseñanza, guía o consejo.

Júpiter bien aspectado es un  indicio de buen entendimiento ideológico y una filosofía de vida compatible, comparten ideas, creencias y opiniones que ayudan a la comprensión. Es indicio de una relación abierta, tolerante y respetuosa, con cabida para la evolución.

Júpiter mal aspectado en posición exaltada puede indicar una relación demasiado dogmática, con un exceso de ideales que perjudican más que favorecen al buen entendimiento.
En posición debilitada puede indicar una relación sin unas directrices, en la que cada uno va por libre, hace lo que puede o se “busca la vida”.

SATURNO


En la carta compuesta es significante de relaciones serias, con una estructura y una solidez. El fin de la relación es madurar y establecer un claro compromiso con otra persona.  Es indicativo de relaciones de trabajo a largo plazo.

Bien aspectado indica éxito, firmeza y durabilidad. Indica respeto, lealtad y responsabilidad, lo cual afianza la relación.

Mal aspectado y en posición exaltada se pueden plantear demasiados obstáculos, pruebas o restricciones, con actitudes defensivas y un exceso de cautela que se traducen en una relación exigente, pesada y agotadora.
En posición debilitada indica temor, con una falta real de compromiso y de actitudes adecuadas, se quiere dar una imagen de seriedad pero resulta incongruente, lo cual imposibilita el buen funcionamiento y el afianzamiento.

QUIRÓN

En la carta compuesta es significativo de relaciones terapéuticas.  El fin de la relación es ayudar a otra persona a recuperar o mantener la salud.  Es indicativo de relaciones entre médico y paciente.

Bien aspectado indica una buena relación, en la que el médico y el paciente tienen una buena conexión y facilitan la recuperación o la comprensión.

Mal aspectado y en posición exaltada indica terapias demasiado duras que pueden perjudicar o empeorar la situación.
En posición debilitada indica falta de un verdadero tratamiento o ineficacia del mismo.

URANO

En la carta compuesta es indicativo de una relación en la que los miembros contribuyen a algo en común, pera cada uno mantiene su espacio, cultiva sus intereses y tiene una vida independiente. Es propio de una relación entre miembros que pertenecen a una misma asociación.

Bien aspectado contribuye a buenas aportaciones y facilita la renovación para beneficiar al buen funcionamiento de la asociación. La libertad de expresión y de las cosas que se aportan por separado hacen que las cosas se mantengan y se adapten convenientemente a las nuevas situaciones o miembros.

Mal aspectado y en posición exaltada puede indicar una relación en la que el bien común se antepone al de los miembros, traduciéndose en un peso excesivo de la asociación en la vida de las personas.
En posición debilitada puede ser indicativo de una relación imposible, en la que cada miembro mantiene su vida al margen de los demás. Esto se traduce en una falta de cooperación que hace la relación impredecible, pudiendo estar siempre al borde de deshacerse. Es indicativo de una relación en la que cada uno anda por su lado sin llegar a entenderse ni a crear un verdadero vínculo.

 NEPTUNO

En la carta compuesta es indicativo de una relación de amor espiritual. El fin de la relación es desarrollar la unión con otras personas.  Es propio de relaciones entre miembros de comunidades con fines sociales o trascendentes.

Bien aspectado indica una verdadera unión y compenetración, una relación en la que cada uno ayuda y contribuye la labor que todos tienen en común, sin por ello renunciar a su propia existencia.  Hay una verdadera capacidad para identificarse, comprender y conectar con los demás.  Se mantiene una actitud receptiva que permite ir salvando situaciones.

Mal aspectado y en posición exaltada indica relaciones en las que lo trascendente prima sobre la vida individual.  La relación puede abrumar e invadir toda la existencia, diluyendo en ella a sus miembros, y llevándolos a la confusión, la fantasía y la falta de contacto con la realidad.
En posición debilitada prima la ambigüedad, manteniéndose una actitud vaga o evasiva. Los miembros pueden evitar con asiduidad de la relación, llegando esta a diluirse por falta de convencimiento y compromiso.

PLUTÓN


En la carta compuesta es indicativo de una relación intensa o profunda. Su finalidad es la transformación de la vida de ambos, el paso a otro estado.  Es propio de las relaciones basadas en la atracción psíquica o el misterio.

Bien aspectado indica magnetismo, la atracción y confianza necesarias para que el otro influya positivamente en nuestra vida sin dominarnos.  Es una relación que fortalece la voluntad y transforma y encauza positivamente a sus miembros. 

Mal aspectado y en posición exaltada indica una relación obsesiva, un magnetismo que no es natural, sino esclavizante. Una relación de poder y dominio que perturba la vida y puede ser oscura. Es una relación que degrada y hunde.
En posición debilitada es indicativo de timidez, lo cual dificulta el acercamiento y el disfrute de la atracción que se siente.  Una actitud demasiado reservada impide la transformación.

El eje nodal

El eje nodal se relaciona con el karma, representando el nodo norte aquellas cualidades que necesitamos incorporar, desarrollar y aprender a manejar en esta vida, y el nodo sur las cualidades, dones o habilidades que hemos desarrollado en otras vidas y que nos pueden ayudar en esta.

Parece ser que para desarrollar estos cometidos hay determinadas personas que tienen un papel importante en nuestra vida, con las que estamos ligadas por “destino” y cumplen una misión en nuestro desarrollo. Las relaciones con personas cuyos planetas tocan nuestros nodos suelen ser transcendentales para nosotros. De alguna forma tienen algo que enseñarnos, nos envían su energía, que esta enseñanza sea por el camino fácil o difícil depende del tipo de aspecto. Si son nuestros planetas los que tocan sus nodos, nosotros tenemos algo que enseñar a esa persona, le enviamos nuestra energía.


Otro contacto importante son los aspectos entre los nodos de dos personas, ya que parecen indicar que de alguna manera están kármicamente conectados. Son personas que suelen atraerse y estar juntos por una misteriosa energía, pero no parece que ninguna esté enseñando nada al otro, sino más bien que tuvieran algún cometido o trabajo para el cual tienen que entrar en contacto, andar un mismo camino en la vida o al menos un mismo trecho. Son personas con las que se experimenta una conexión inmediata, se comparte una sensación de reconocimiento.

Los aspectos en sinastría

Conjunción:  Es una relación entre socios, colaboradores o aliados.
Se comparten cualidades, hay un entendimiento inmediato del otro, una conexión y una atracción. Buena sintonía, se comparten ideas, objetivos, formas de ser, principios o valores. Sentimiento de cercanía porque nos parecemos, debido a las similitudes que compartimos. Se puede funcionar muy bien juntos, la colaboración permite el desarrollo individual y facilita la consecución de los objetivos personales representados por los planetas de cada uno, a la vez que se construye algo en común.
Es una alianza de dos personas que se identifican, se “reconocen” porque pertenecen a una misma categoría. El contacto mejora la situación individual de cada uno.
La persona con el planeta dominante sería la que estimula al otro y le permite un desarrollo positivo y gratificante en el área del planeta que le toca.
La persona con el planeta menos fuerte colabora con el otro, le apoya para que, asimismo, logre los objetivos representados por su planeta.

Sextil: Es una relación de hermanos, colegas o camaradas.
Nos sentimos valorados y apreciados  al expresar ese planeta, la otra persona nos recibe bien. Nos sentimos a gusto y refuerza nuestro sentimiento de valor y autoestima en ese área. Sentimiento de comprensión, comodidad y entendimiento. Atmósfera armoniosa que nos produce equilibrio, confianza y satisfacción.
La persona que tiene el planeta dominante refuerza a la otra, lo que le hace sentirse bien, útil y realizado en la función representada por él.
La persona que tiene el planeta menos fuerte se siente apreciada y estimulada a desarrollar con buen acogimiento la función representada por su planeta, lo que fortalece su sentimiento de autorrealización.

Cuadratura:  Es una relación de patriarca-individuo o autoridad-ciudadano.
La clave  de la cuadratura es respetarse.
El camino correcto para enfrentar este aspecto es dejarse espacio, es decir, no entrometerse en el terreno del otro en las funciones y áreas representadas por esos planetas, mantener un cierto alejamiento y dejar que cada uno haga las cosas a su manera.
La persona con el planeta más débil tiene que aprender a defender su terreno y hacerse respetar, no dar al otro poder sobre él, ni valorar su posición en detrimento de la suya. Esto supone que la vida ha puesto a esa persona en su camino para que aprender a desarrollar ese planeta y aprender a luchar por sus derechos.
La persona con el planeta más fuerte debe aprender a ser más respetuoso y tolerante, no invadir el terreno del prójimo y dar cabida en la relación a la expresión de los demás, permitir que el otro se desarrolle según sus capacidades y necesidades, no intentar imponerle lo que para sí mismo es “lo bueno”. Tiene que aprender a desarrollar la función representada por su planeta de una forma adecuada.

Si la pareja no logra mantener esta actitud de respeto, surge el conflicto. La persona con el planeta dominante tratará de doblegar a la otra, controlarla y hacerle cambiar hacia su posición o visión de las cosas. Es una situación de invasión en la que se instalará una guerra fría entre ambos. La persona que tenga el planeta dominado tendrá la sensación de que no le dejan ser ni expresarse, que siempre están intentando ordenar y le frustran
Se crea un choque continuo que no deja avanzar ni mejorar a  la relación, desarrollándose comportamientos extremistas por ambos lados. Uno por exceso de mando y otro por defecto de expresión, acaban parapetándose en sus posiciones y no dejan “pasar” al contrario.

El final tiene dos caminos: separarse, y de mala manera, normalmente provocado por la persona sometida; o vivir en una situación de sadomasoquismo, en el que la persona dominante ejerce el papel de sádico y la dominada de masoquista.

Trígono:  Es una relación de amistad, ahijamiento o de maestro-discípulo.
Relación de mucho estímulo, reconocimiento y apoyo mutuos. Nos vemos muy favorecidos por el otro para el buen desarrollo de los planetas implicados, nos pone las cosas muy fáciles. Sensación de bienestar, cooperación y fluidez en la relación.
La persona con el planeta menos fuerte se siente estimulada y apoyada, lo que le da mucha confianza y sentimiento de valía. El otro le ayuda para lograr sus objetivos debido a que tiene una mayor posición de poder.
La persona con el planeta dominante se siente muy reconocido, con una gran sensación de valía por poder apoyar y ayudar a otro a desarrollarse. Recibe una buena respuesta por su parte, le compensa.

Oposición:  Es cualquier relación que mantengamos de individuo a individuo como seres independientes, como el noviazgo o la rivalidad.
La clave de la oposición es aprender a convivir.
El camino correcto es pelear limpiamente, hay que hacer cabida en la propia vida al otro, reconocerlo como alguien complementario y enriquecedor. Ambos tienen que hacerse más flexibles, dialogantes e integradores, reconocer que el otro tiene sus derechos y su razón y escucharle.

La persona con el planeta más fuerte debe desarrollar magnanimidad y equidad, reconocer los derechos del otro a reclamar su sitio y atender sus peticiones sin son justas.
La persona con el planeta más débil debe aprender a no llevar la contraria por llevarla, a ser más justa y razonable en sus peticiones.

Si no se logra resolver este conflicto ninguna de las dos parte tendrá paz ni tranquilidad, siempre habrá una lucha y un “sin vivir” en las funciones representadas por esos planetas.
El planeta dominante ganará batallas e impondrá su poder (“partido en el gobierno”), pero siempre tendrá una respuesta negativa y contraria del planeta dominado (“partido en la oposición” o “guerrilla”), que no se conformará y atacará.
Aunque se separen, habrá luchas en los tribunales, por dinero, por los hijos..., por lo que sea, porque la oposición no permite desengancharse como la cuadratura, sino que hay que llegar a un pacto o acuerdo. Será una guerra abierta, hay una oposición, hostilidad y competitividad. Cada uno quiere salirse con la suya y actuar a su manera sin dar su brazo a torcer, sin tener en cuenta para nada las sugerencias del otro. Cada uno tiende a actuar su planeta sin “escuchar” al del otro. Hay una rivalidad por falta de acercamiento y diálogo, por incapacidad para entender lo legítimo de las peticiones del otro. Es una relación de lucha por oposición, simplemente porque los deseos de uno rivalizan con los del otro. 
A la persona con mejor posición La vida le ha puesto una “mosca cojonera” en el camino que no le deja llevar a cabo sus funciones ni sus deseos porque en realidad actúa egoístamente y únicamente teniendo en cuenta sus intereses. 
A la persona con peor posición la vida le ha puesto en una puesto inferior porque no está actuando con cordura, sino también egoístamente. Igualmente tiene que aprender a considerar y reconocer las razones y lo bueno de la otra parte.

El resultado es que cada uno se acaba interponiendo en el camino del otro, le corta su desarrollo por conseguir el suyo propio. Es una situación de lucha continua, en la que cada uno va a lo suyo, que conduce al estancamiento y emponzoñamiento de la relación sin resolver nada ni avanzar hacia ningún lado.
La persona dominante ganará batallas e impondrá su poder (“partido en el gobierno”), pero siempre tendrá una respuesta negativa y contraria de la persona dominada (“partido en la oposición” o “guerrilla”), que no se conformará y atacará.

Semisextil: Es una relación de ayuda o “salvavidas”.
Es una relación de ayuda o favor, en la que uno ofrece al otro un ancla o sujeción para que pueda salir adelante, tener una agarradera. Cada uno ayuda al otro a desarrollar el planeta que le aspecta, pero no es gratis del todo, hay que devolver algo a cambio, sea a nivel material o espiritual. Una de las personas presta algún tipo de auxilio o le hace algún favor, pero el otro tiene que corresponderle de alguna manera. Es una relación en la que cada uno sabe lo que le corresponde y la base que le está prestando al otro, se entienden bien en el sentido de “hoy por ti, mañana por mí”, hay un equilibrio en las concesiones, un trato justo.
La persona con el planeta más fuerte será la que preste el favor al otro ayudándole en el terreno del planeta que le toca, pero a cambio va a recibir también algún tipo de beneficio relacionado con su propio planeta.
La persona con el planeta menos fuerte será la que reciba el auxilio del otro, pero le devolverá algo a cambio, le corresponderá a su vez con alguna compensación.

Semicuadratura:  Es una relación de comercio o intercambio.
El camino correcto es ponerse en el lugar del otro, llegar a entender las necesidades de los demás que podemos cubrir y las necesidades propias que tenemos que pedir que nos cubran para que una relación funcione.
La clave de la semicuadratura es aprender a dar y pedir de los demás. Uno pidiendo lo que es justo del otro, y el otro dando lo que realmente puede de sí.
La persona con el planeta más fuerte tiene que aprender a pedir sin exigir ni abrumar, sino haciendo entender al otro lo que él necesita y que sabe que puede concederle, pero sin abusos.
La persona con el planeta más débil tiene que aprender a “dar la talla”, desarrollar el planeta que le toca con calma, intentarlo y hacer un esfuerzo, no quedarse trabado.

Si no se logra esto habrá una continua incertidumbre en la relación, instalándose en  incesantes peleas o abriendo una brecha cada vez más grande que hará que las personas vivan como si estuvieran separadas.

El resultado es tensión y malestar en la relación por exigencias descomunales de una parte, y sensación de impotencia por la otra. La persona dominante exige a la otra más de lo que puede dar, le coacciona y le impone condiciones o metas desorbitadas, nunca está contento con lo que el otro hace o le ofrece, siente que el otro no le da lo que podría, afectando al área del planeta que le toca. Es un aspecto de insaciabilidad. La persona dominada se siente abrumada, exigida y obligada, con una continua incertidumbre y sentimiento de inseguridad, fracaso e inutilidad en el campo del planeta que le toca. Esto puede llevarle a “pasar de todo”, a no volver a intentarlo.
Este aspecto crea una continua sensación de carencia por ambos lados, de que el otro no nos da lo que necesitamos, como si no “se fuera a ningún lado”, sentimiento de estar intentando algo sin ningún resultado, y tropezando siempre con la misma piedra.

Sesquicuadratura:  Es una relación de examen o prueba.
La clave de la sesquicuadratura es aprender a considerar al otro.
El camino pasa por saber escuchar al otro, el uno no ignorando al otro por considerarle “tonto”, y el otro no considerando las críticas del uno constantemente como un ataque, sin nada constructivo.
La persona con el planeta más fuerte debe aprender a valorar al otro, aunque no haga las cosas perfectas no debe estar siempre recalcándole sus faltas, sino ayudarle para que lo haga mejor utilizando el planeta que le corresponde para ello. Debe enseñar al otro a encontrar su propio valor, no quitárselo tratándole con desconsideración.
La persona con el planeta más débil debe aprender a reconocer sus faltas para poder expresar ese planeta de una forma madura y realmente adecuada. Debe reconocer que le falta un aprendizaje y que el otro puede ayudarle a superarse y hacerlo mejor.

Si no se logra resolver el conflicto se llegará a la mutua ignorancia, cada uno hará caso omiso del otro e irá por libre, llegando incluso al desprecio de cada puntualización que se hagan y no importándole en absoluto lo que el otro tenga que decir al respecto. Habrá una falta total de entendimiento en los terrenos de esos planetas y un atrincheramiento cada uno en su posición. Cada uno se creerá en poder de la razón y a la vez se siente incapaz de hacerse entender, cuando en realidad se trata de suavizar las posturas y aprender a escuchar.

El resultado es una falta de valoración, un cierto grado de rechazo hacia el otro en el campo simbolizado por su planeta, mientras que esta persona tiene una sobrevaloración  con respecto a ese mismo terreno. Esto lleva a una falta de colaboración y de entendimiento por ambas partes, que va minando las fuerzas de ambos y la relación.
La persona con mejor posición rechaza algo del otro, lo desprecia en ese terreno porque considera que no lo está haciendo bien. Pero con su actitud le está continuamente dando de baja y aleccionándole, en cierta manera le aplasta.
La persona peor posicionada también tiene un problema, porque se cree mejor de lo que es en ese terreno, en realidad está expresando esa cualidad de forma inadecuada o inmadura, pero él piensa que lo hace bien y no se le valora. No sabe escuchar lo que el otro puede aconsejarle. Puede caer en una situación de sobrecarga.

Quincucio: Es una relación de matrimonio, asociación o de jefe-empleado.
Cada una de las personas cede o renuncia en parte a sí misma o a algo que posee a favor del otro, para conseguir un beneficio mutuo y un buen funcionamiento de la relación. Pero no es algo que nos pese hacer ni que suponga una privación o mengua de la propia vida, sino al contrario. Cada uno se enriquece con lo que el otro posee, ponen algo propio para edificar sobre ello algo en común, cada uno colabora con lo que tiene. Ambos invierten lo que tienen para lograr algo. En realidad es un negocio, en el que cada socio aporta su capital, sea este monetario, de trabajo, espiritual...
La persona con el planeta más fuerte será la que más ponga en la relación, pero porque lo desea y sabe que con ello va a lograr un beneficio mayor del que ya posee.
La persona con el planeta menos fuerte será la que más “gane” con el intercambio, pero a su vez se sentirá valiosa porque lo que ella puede ofrecer también contribuirá a mejorar la situación de ambos.

Quintil:  Es una relación de profesor-alumno o adelantado aprendiz.
Es una relación con la que ambos disfrutan, lo pasan bien y sienten que están aprendiendo o ganando algo, que de alguna manera es provechosa. Uno enseña algo al otro, le sirve para desarrollar la cualidad del planeta que le toca, pero lo hace a través del juego o de alguna manera que resulta agradable (sería ese profesor que nos cae bien y nos lo pasamos bien en su clase). Tanto uno como otro está adquiriendo experiencia en los campos representados por los respectivos planetas a través de su relación con el otro.
La persona con el planeta más fuerte será la que enseñe más a la otra, porque será quien más sepa o esté más experimentada.
La persona con el planeta menos fuerte será la que más aprenda en la relación, pero a la vez el otro estará también experimentándose a través de ella.

Biquintil:  Es una relación de aventuras amorosas o de consejero-consultante.
Relación en la que uno sirve de guía o consejero al otro, que con su ayuda va desarrollando en un nivel cada vez más elevado las cualidades del planeta que le corresponde, va adquiriendo sabiduría (no sólo experiencia) en ese terreno. Indica que una de las personas (la del planeta más débil) se encuentra en algún problema que el otro le va a ayudar a resolver.
La persona con el planeta más fuerte actúa como guía u orientador del otro, le va dirigiendo pero sin hacer las cosas por él, utilizando la comprensión y dejando que el otro haga para que vaya cultivándose. Interviene sólo cuando hay que enderezar una dirección o comprensión errónea. No es una persona que fuerza a la otra, sino que le enseña. Con esta acción él va adquiriendo a su vez, mayor sabiduría sobre su propio planeta, pero va a hacer las cosas por sí mismo, el otro sólo le orienta. Tampoco es que sea alguien que le va a dar una protección y ayuda fuerte, que sería el trígono.
La persona con el planeta menos fuerte siente que puede acudir al otro en busca de consejo, que le va a ayudar sin interferir, sólo dando una opinión acertada y que despeje el camino. Con el tiempo va ganando mayor dominio sobre su planeta y sintiendo que puede manejar las cosas correctamente y por sí mismo.

Serie del 7:  Es una relación educativa o formativa.
La clave del septil es la adquisición de madurez en la vida, ya que en este tipo de relación tanto una persona como otra pecan de esto, no sacar el sentimiento de valía a expensas de otro o renunciar a uno mismo para que nos cuiden, siendo ambos comportamientos infantiles. En los dos casos se está enmascarando un miedo a quedarnos solos y a que nos abandonen. Se trata de aprender a tener una vida propia y también saber estar solos.
El camino pasa por dejarse libertad, aprender a vivir por uno mismo sin estar siempre pegado al otro. Atreverse a dejar salir al otro o a salir solo, y aprender a confiar y comprobar que por ello no pasa nada.
La persona con el planeta más fuerte debe dejar de interferir y controlar al otro, dejarle en libertad para que “se las apañe”, y con ello a la vez renunciar a vivir de él, buscarse su propio sustento, sea este material, emocional o espiritual.
La persona con el planeta más débil debe dejar de buscar siempre que el otro haga las cosas por él o le diga cómo tiene que actuar. Debe liberarse y atreverse a hacer las cosas por sí mismos, no enganchado al otro.

Si no se logra esto se crea una relación de parasitismo, en la cual la persona dominante se lleva todos los beneficios, viviendo a costa y perjudicando a la persona dominada, que se ve metida cada vez en más embrollos y no es capaz de salir, pero lo consiente.

El resultado es que uno ejerce una mala influencia y un dominio sobre el otro, que se sitúa en una posición de dependencia y enganche. No es como la cuadratura, ya que esta implica un sometimiento forzoso, el septil indica que la persona dominada de alguna manera se deja, quizás por un complejo de inferioridad o por concepciones erróneas sobre el planeta que le toca. Una relación  típica es una pareja en la que uno nunca sale o hace nada sin el otro (la relación gurú-adepto en una secta podría entrar aquí, pero tienen un componente mucho más fuerte que la incluye en la cuadratura).
La persona dominante se da demasiada importancia y adquiere una preponderancia a expensas de la otra. Le manda mensajes de que no vale para nada, y que el único que vale es él y lo suyo, la interfiere y controla, de manera que va adquiriendo el control sobre la vida del otro. La persona dominada se somete “voluntariamente” o sin darse cuenta, creyendo que el otro está por encima suya y en realidad le está ayudando, y que tiene razón. En realidad esconde un sentimiento de inferioridad y de falta de autoestima.

Serie del 9: Es una relación entre congéneres.
Es una relación de gente que mantiene un contacto asiduo aunque no se llegue a la amistad, teniendo ambos una actitud receptiva. Ambos se benefician porque se hacen compañía y sirve de escape por el simple trato con otras personas. Sirve para no perder el contacto con el mundo, no aislarnos y volvernos locos. Uno ayuda al otro a abrirse.
La persona con el planeta más fuerte sirve de mayor estímulo al otro, será el más sociable y el que más abra al otro. A cambio recibirá una buena respuesta y receptividad por parte de la otra persona.
La persona con el planeta menos fuerte acogerá de buen grado el acercamiento de la otra persona, ya que le vendrá bien y le es agradable su compañía.

Serie del 10 :  Es una relación de cortesía.
Es una relación de en la que dos personas se ven todos los días y se saluda pero no tienen trato realmente.  Únicamente se comportan de forma adecuada y se abren la puerta si es necesario, por ejemplo con una persona mayor, un niño o un discapacitado.
La persona con el planeta más fuerte sería el que realiza la acción cortés.
La persona con el planeta más débil recibe ese acto.

Serie del 11:  Es la relación con los amigos o los familiares de los demás.
La clave es aprender a no interferir en la vida de los demás, ser capaces de ver a los demás y entender que nuestros actos pueden tener un efecto en sus vidas aunque no nos demos cuenta.
El camino pasa por aprender a respetar el espacio o el tiempo de otras personas en la vida de ambos, sean amigos, familiares, compañeros...
La persona con el planeta más fuerte debe mantener una actitud respetuosa y no interferir por actitudes egoístas o desconsideradas.
La persona con el planeta menos fuerte debe aprender a dejarse ver o notar para que los demás no actuaran como si no existiera.

Si no se logra, se crea un conflicto en el que el ambiente de una de las personas prevalecerá, mientras que el ambiente de la otra no tendrá cabida en la relación.
La persona con el planeta más fuerte absorberá todo el espacio y el tiempo de la otra penetrando con sus relaciones.
La persona con el planeta menos fuerte verá que sus propias relaciones no tienen cabida en la vida del otro.


El resultado será un progresivo dominio del tiempo y el espacio por parte de una de las personas con sus relaciones y un abandono de las relaciones del otro.  La reacción puede ser un progresivo alejamiento de las dos personas por falta de compartir cosas de la vida del otro, o la aceptación de la persona con el planeta más débil de las relaciones y el ambiente del otro mientras que renuncia a sus propias amistades y familia.

La relación sexual y la relación amorosa

La relación sexual tiene dos componentes, uno de conquista (Marte) y otro de entrega (Venus). Estas dos vertientes se encuentran tanto en la psicología masculina como en la femenina, pero en los varones predomina Marte y en las hembras Venus. Aún así, para una buena relación física se deben integrar ambas funciones, y hay que estudiar los dos planetas, tanto en las cartas individuales como en la sinastría.

En sinastría tradicional los mejores contactos para una buena relación sexual son los aspectos armoniosos entre Venus y Marte, especialmente la conjunción, ya que en este caso hay un entendimiento a la hora de la expresión sexual de ambos: una mujer con Venus en Libra expresará su feminidad con suavidad, dulzura y buen gusto, y el hombre con Marte en Libra expresará su masculinidad de la misma forma.
Pero también pueden ser armoniosos los aspectos Venus-Venus, ya que las cualidades que el hombre busca en la mujer son las que ella expresa, y lo mismo pasa con los aspectos Marte-Marte en sentido inverso.

Los peores contactos tradicionales para el entendimiento sexual son los malos aspectos del Saturno de uno con Marte o Venus del otro, especialmente Venus en las mujeres y Marte en los hombres. La persona Saturno impide la expresión sexual de la otra persona, le causa impotencia (Marte) o frigidez (Venus) debido a las protecciones y defensas que pone en contra.

Hay otro componente de la sexualidad representado por Plutón, pero esta se refiere más al componente emocional de la unión profunda y continuada con una persona, que a la relación sexual pura en sentido físico representada por Venus y Marte, que no implica ataduras ni sentimientos profundos, sino que es más bien un placer o disfrute. Una relación plutoniana no implica por sí sola una dimensión sexual, puede incluirla o no, y para que se pueda hablar de sexualidad en sentido físico tiene que haber contactos entre Venus y Marte.

Uno de los mayores misterios de la vida es amar a otra persona. El amor es menos excitante que la pasión, pero tiene un valor inconmensurable y está envuelto en el misterio.

En sinastría las relaciones de este tipo están marcadas por un Neptuno fuerte, sea por interaspectos o por la carta compuesta.  Pero para que se materialice en una relación sexual, de nuevo tienen que estar implicados Venus o Marte.

Interpretación de los aspectos en sinastría

Los interaspectos son los aspectos que hacen entre sí los mapas de dos personas, sean los planetas que sean. Cuantos más aspectos reciba a un planeta una persona de parte de la otra, más importante será ese tema en la relación para la primera.  Hay que realizar un estudio análogo al que se lleva a cabo en una carta natal:  Teniendo en cuenta la diferenciación en importancia entre aspectos mayores y menores, atender al orbe de las separaciones

La persona cuyo planeta tenga la posición más dominante, por estado cósmico, mundano o accidental, será la que “haga” el aspecto al otro, que lo “recibe”. Aunque también es verdad, que habrá una reacción de parte de la persona con el planeta más débil, una respuesta con el mismo tono positivo o negativo indicado por el tipo de aspecto.
Hay que tener en cuenta que cada miembro de la pareja vive la relación de una manera, dependiendo de los aspectos que cada uno reciba (planetas no dominantes) y haga (planetas dominantes).

Los malos aspectos a un planeta en una posición débil pueden hacer daño a la persona que los reciba, y crearle muchos complejos.
Sin embargo, los buenos aspectos a un planeta debilitado pueden ayudarle a superarse y resolver sus complejos.


ASPECTOS PARA UNA BUENA RELACIÓN


En sinastría tradicional se considera que la mejor indicación de una buena relación emocional viene representada por los aspectos armoniosos del Sol de uno con la Luna del otro, especialmente el Sol del hombre con la Luna de la mujer. Los aspectos fluidos del Marte de uno con Venus del otro, generalmente del Marte del hombre con Venus de la mujer, auguran una buena relación física.

Otros contactos tradicionales de atracción o armonía se encuentran en los buenos aspectos entre Luna-Venus, Luna-Marte, Sol-Venus, Sol-Asc o Luna-Asc, así como Sol-Sol, Luna-Luna, Venus-Venus y Marte-Marte.

También Mercurio tiene importancia en las relaciones, ya que los aspectos armoniosos entre sí, con los otros planetas personales o con el Asc son indicativos de una buena comunicación y comprensión entre las personas. Aunque también es verdad, que habrá una reacción de parte de la persona con el planeta más débil, una respuesta con el mismo tono positivo o negativo indicado por el tipo de aspecto.

Pero para calificar una relación de feliz, son necesarios buenos contactos del Júpiter de uno con los planetas personales (Sol, Luna, Venus, Marte y en menor medida Mercurio) o con el Asc del otro.

Pero además, para que una relación sea duradera se requieren los buenos aspectos de Saturno de uno con los planetas personales  o el Asc del otro.

Y para que una relación aporte algo trascendente también se necesitan algunos buenos contactos de Urano, Neptuno o Plutón de uno con los planetas personales o el Asc del otro.
Todos los aspectos fluidos entre los planetas personales (Sol, Luna, regentes solar, lunar y del Asc, y planeta o planetas dominantes) y el ASC de ambas personas indican una armonía esencial, estimulan el aprecio recíproco. Son buenos testimonios los  aspectos fluidos del Sol o la Luna de uno con los regentes planetarios (del Sol o la Luna) o del Asc. del otro, así como los buenos aspectos entre estos regentes planetarios, o cualquier otro aspecto fluido entre emplazamientos personales.

Los malos aspectos entre los planetas personales y con el ASC entre mapas son un reto para la relación, ya que pueden crear incomprensión y una manera totalmente distinta de encarar la vida. Hay una discordia esencial y antipatía mutua. Si las energías básicas de los planetas personales no armonizan, no es mucho lo que se puede hacer, indica una relación que no llegará muy lejos o en la que no habrá mucha cercanía.


Cuando la otra persona nos hace muchos aspectos difíciles a nuestros puntos personales, especialmente de los planetas transpersonales, Saturno o Quirón, tendemos a vivir la relación como un dramático viaje, con crisis y dolor. Pero esta relación puede ser necesaria y enriquecedora para nosotros, aunque probablemente su fin último no sea la perdurabilidad, sino la enseñanza y el aprendizaje que nos otorga.

Cómputo de los aspectos en sinastría

Las relaciones se pueden clasificar según el predominio de tres componentes básicos: compatibilidad, incompatibilidad y complementariedad.
Estos índices se hallan estudiando las características destacadas de cada persona, que vienen dadas por los signos donde se hallan situados los planetas, el Asc. y el Mc. de cada uno, independientemente del interaspecto que hagan entre sí. Lo que nos indican es si las cualidades que cada uno posee están en mayor o menor armonía con las del otro.
Compatibilidad:  Viene indicada por los emplazamientos en signos por naturaleza en conjunción, trígono o sextil.
Ambas personas ven muchas cosas de manera similar o compatible, se pueden entender porque tienen cualidades comunes o afines. Es un buen factor que lleva a la amistad y a relaciones que pueden mantenerse en el tiempo.

Incompatibilidad:  Viene indicada por los emplazamientos en signos por naturaleza en oposición o cuadratura.
Las personas ven muchas cosas de maneras opuestas o incompatibles. El entendimiento es muy difícil, indicando relaciones conflictivas. Puede que sean necesarias para aceptar que hay individuos que no piensan o creen lo mismo que nosotros, pero no están destinadas a la durabilidad o una existencia pacífica.

Complementariedad:  Viene indicada por los emplazamientos en signos por naturaleza en semisextil o quincucio.
Las personas no son similares pero tampoco opuestos. Cada uno tiene cosas que el otro no tiene, son diferentes pero con un poco de esfuerzo pueden complementarse. Indica relaciones satisfactorias en las que cada uno respeta al otro, pueden coexistir.

Este estudio nos está dando una idea de cómo se pueden llevar dos personas atendiendo a sus modos básicos de ser, pero  hay que completar el estudio observando los interaspectos entre las cartas individuales, ya que muchas veces hay una compatibilidad básica indicada por los índices, pero las personas no llegan a entenderse porque se verifica un aspecto difícil entre signos compatibles.

Los interaspectos nos dan una idea de cuál que la dinámica de comportamiento predominante entre las dos personas, si se trata de una relación básicamente conflictiva o amigable, siendo que predominen los aspectos fluidos o los difíciles. Pero además, dependiendo del aspecto concreto que sobresalga, nos da una lectura más detallada del problema o del punto fuerte básico de la relación. 
Mayoría de conjuncionesSon personas que tienden a buscar la alianza y la colaboración entre ellos.
Mayoría de oposicionesPersonas que tienden a buscar acuerdos, hacer tratos para buscar el equilibrio.  Mal llevado: son pendencieros y siempre buscan la confrontación y la lucha, mirando cada uno por su propio interés.
Mayoría de trígonosPersonas que se tienden a proteger, estimular y apoyar, así como a buscar esos apoyos.
Mayoría de cuadraturasPersonas que tienden a realizar las cosas a su manera, respetando al otro y haciéndose respetar.  Mal llevado: la persona que posea el planeta dominante tiende a organizar y mandar en la vida del otro, mientras que este tiende someterse y acatar su autoridad.
Mayoría de sextilesPersonas que están unidos por la amistad y el entendimiento.
Mayoría de semisextilesPersonas que se tienden a prestar auxilio y puntos de apoyo.
Mayoría de quincuncios:  Personas que tienden a asociarse para lograr beneficios recíprocos.
Mayoría de semicuadraturasPersonas que tienden al intercambio justo entre ellos.  Mal llevado: el que posea el planeta dominante siempre busca salir beneficiado en los intercambios, mientras que el otro pierde posesiones o terreno.
Mayoría de sesquicuadraturasPersonas que tienden a tratar de mejorar la vida del otro y la propia.  Mal llevado: el que posea el planeta dominante tiende a la crítica continua del otro y sobrevaloración de sí mismo, mientras que el más débil se siente frustrado.
Mayoría de quintilesPersonas que se tienden a aportar enseñanzas y aprendizaje, a transmitirse conocimientos.                   
Mayoría de biquintiles:  Personas que se tienden a asesorar, escuchar y servir de guía al otro.
Mayoría de la serie del 9Personas que tienden al trato amigable y receptivo entre ellos.
Mayoría de la serie del 7Personas que tienden a educar y sostener a los demás.  Mal llevado: tienden a hacer las cosas por los demás creando en estos un estado de inmadurez.
Mayoría de la serie del 10Personas que tienden al trato amable y cortés.

Mayoría de la serie del 11Personas que tienden a la actitud respetuosa y a no interferir en la vida del otro.  Mal llevado: el que posea el planeta dominante interfiere en la vida de la otra persona sin darse cuenta por su falta de implicación o conocimiento de las circunstancias ajenas.